
no estoy enamorado, sólo estoy entoloachado...
Cuando nos detenemos y empezamos a hablar de la vida que llevo alguna persona, cuando resumimos o cuando entablamos una plática y empezamos a relatar su historia o sus hazañas ya sea con un familiar, con un amigo o por escrito en una biografía siempre contamos lo que esa persona llego a hacer, su crónica. Tenemos la tendencia de irnos por el lado de las cosas importantes, las proezas, las hombradas, lo bueno que esa persona hizo en cada período de su vida, lo importante lo sacamos y de eso se conforma el resultado y el resumen de lo que le ha acontecido como si eso fuera lo que hace chingona tu vida o tu presencia en este mundito.
Una vida chingona se fue, acaeció la mano certera de la parca como un relámpago fulminante y se llevo una vida, es casi inevitable cuando una situación así se te presenta el pensar hasta el cansancio sobre el infinito pensamiento en la muerte y de tanto pensar llegas a encontrarle mas sentido que a la vida misma. Ahí es cuando nos encontramos con que cada vida se conforma de perdidas de vida, de descuidos, de cosas que “estaban” en nuestras manos y que no llegamos a realizar y de deseos que “no estaban” en nuestras manos que no se llegaron a cumplir. De las personas o cosas que dejamos a un lado o no las elegimos por que no nos llenan nuestros caprichos o simplemente creemos que ya no las vamos a necesitar, de las dudas, de nuestros planes fracasados, de miedos que nos detienen.
Nadie hablo de eso mi amigo, de tus anhelos que no ocurrieron. Me di cuenta que como dice el escritor Xavier Velasco en uno de sus libros que leí hace poco “por mas que añoremos a nuestros muertos, no queremos estar ni un instante en su mundo, ni respirar su aire, ni mirar su paisaje”.
Quise pararme a hablar de cuando me invitaste a tu casa y solo había frijoles y arroz para mí y para los 3 niños tuyos, argumentaste que tu y tu esposa ya habían comido, cosa que sabia de antemano que no era cierto, que te quitaste el bocado de la boca para dármelo a mi, pero ese era tu forma de valorar a un antiguo amigo llevándolo a tu parte mas importante, tu casa, tu familia por lo que tu vivías. Crecimos a la par en escuelas religiosas, que bien aprendiste la humildad yo que siempre he querido encontrarla, incluso me pase 5 años asistiendo a una iglesia recientemente pensando encontrarla ahi, conocí a mucha gente todos profesándose y creyéndose siervos, pero hasta ahorita no he encontrado a una persona como tu, humilde que te considerabas criado antes que siervo, aunque el paisaje de la carencia fuera la miseria misma que se te encaramaba y que hacia que te revolvieras como un caballo bronco queriendo tumbar a su jinete.
Pero no lo hice permaneci callado, solo oyendo lo que decian de ti, ya en tiempo pasado.
Las personas así estamos hechas en lo que fuimos y en lo que no fuimos, en parte iguales. Para mi la parte difuminada, la que tu querías borrar de tu vida, esa me enseño muchas cosas, tanto que a pesar de la distancia me duele tu partida mi camarada, la camaradería, los amigos, las chingaderas que vivimos, hay muchas cosas que recuerdo que siempre han estado ahí pero que el tiempo, otros amigos, otras personas, otras memorias las cubren hasta que quedan enterradas y que solamente cuando pasan estas cosas vuelven a salir a la superficie, pero siempre van a existir y siempre van a ser recordables….
Existimos mientras alguien nos recuerda……. Estoy seguro que en muchos de nosotros vas a seguir existiendo.
Fabian Duran
1974-2009